Iglesia de Nuestra Señora del Portillo

Su origen se remonta a la época de la Reconquista, vinculado a una intervención milagrosa de la Virgen.

Según la tradición, en marzo del año 1119 (o según algunos historiadores en 1137) los musulmanes abrieron una brecha en la muralla exterior de ladrillo y tierra que protegía la ciudad; acto que no pudieron llevar a cabo gracias a la aparición milagrosa de la Virgen en la muralla acompañada de un ejército de combatientes celestiales, lo que provocó la huida de los invasores. Al parecer, se encontró una pequeña imagen, de piedra blanca, que fue considerada como el símbolo de la defensa a los cristianos.

Este hecho milagroso dio origen a la veneración a la Virgen del Portillo, en cuyo honor se construyó en primer lugar una hornacina en el muro que albergaba la imagen de la Virgen; pasado un tiempo esta ubicación inicial dio paso a una especie de cobertizo sostenido sobre pilares cerrados con ladrillo y yeso, de mayor consistencia, constituyendo lo que se llamó "la Capilla u Oratorio". El 10 de febrero de 1350 , debido al considerable aumento de la devoción popular, se autoriza la construcción del segundo templo de unos 30 metros de largo por 15 de ancho, de una sola nave. Para este templo se talló la imagen actual de la Virgen del Portillo de alabastro policromado que está situada en la actualidad en el retablo mayor.

Desde su origen, la Cofradía de Nobles del Portillo se ha ocupado de este templo, lo ha administrado y costeado en gran medida.

Los privilegios otorgados por los Reyes Fernando el Católico en 1493 y Carlos I en 1539 permitieron a la Cofradía de Nobles del Portillo la petición de limosnas para adornar y mejorar el aspecto del templo. Se da la circunstancia de que Carlos I regaló al Santuario una reliquia de Santa Águeda para favorecer la devoción popular del templo y ayudar a aumentar el número de limosnas. Y desde entonces, el día 5 de febrero, festividad de Santa Águeda, las mujeres zaragozanas acuden con gran fervor a esta iglesia para venerar las reliquias de la mártir que se guardan en su interior.

El templo llegó a tener tres retablos, obra de los maestros Gil Morlanes el primero, Forment el segundo, y Moreto y Joly el tercero y un suntuoso templete para albergar la imagen de la Virgen, obra de Gil Morlanes, realizada entre 1506 y 1521, todos ellos destruidos en la Guerra de la Independencia.

A finales del siglo XVII (1698) la Cofradía se plantea la construcción de un templo nuevo. Los autores del proyecto serán Joseph Borgás y Gaspar Serrano. El 23 julio de 1702 el arzobispo de Zaragoza D. Antonio Ibáñez de Riva Herrera coloca la primera piedra del actual edificio. Las obras se concluirán en 1760, retomando el proyecto los maestros Francisco Pontón y Marcos Tarazona, y el carpintero Juan Laviña. Siendo posteriormente la iglesia decorada con altares y numerosas imágenes, que no se conservan.

Los Sitios sufridos en Zaragoza en 1808 y 1809 supusieron la ruina del templo, que hubo de reconstruirse en el siglo XIX, también costeado en gran parte por la Real Cofradía, según un proyecto de José de Yarza Lafuente y posteriormente José de Yarza y Miñana, hijo del anterior, a quien pertenecen los planos y proyecto que le dará su aspecto actual. La obra total se concluiría en 1898 a excepción de los cuerpos superiores de las torres y la capilla del sepulcro de las Heroínas. Las obras restantes fueron acabadas en 1965.

El templo presenta al exterior un recio bloque de ladrillo, cuyos límites conforman las plazas del Portillo, la calle Conde de Aranda y el final del Paseo de María Agustín. En la fachada principal, un cuerpo central queda dividido en dos zonas separadas por un entablamento que recorre también los laterales. La parte inferior presenta una composición de arco de triunfo con un gran arco de medio punto que conforma un pórtico que alberga la portada de ingreso al interior. La zona superior queda marcada por un frontón que remata este cuerpo central de la fachada que, a su vez, está flanqueado por dos torres.

placa de caballero

Nave central de Nuestra Señora del Portillo

lazo de dama

Templo y plaza del Portillo

Tejado a dos vertientes a partir del piñón, cubriendo las tres naves con diferente altura, siendo más bajo en la zona correspondiente a las capillas laterales. Las otras tres fachadas son más sencillas y quedan marcadas por la diversidad de vanos que presentan, unos abiertos y otros ciegos. En la fachada sur queda adosada la casa del sacristán con diez ventanas que miran a poniente y dos puertas: una de acceso a la casa, y la otra da a un pasillo por el que se llega a las dependencias del templo. Al interior, la iglesia presenta tres naves con capillas entre los contrafuertes y cabecera plana tripartita con presbiterio y trascoro. El templo se cubre con diferentes cubiertas, y en cuanto a la decoración hay que destacar el trabajo de yeserías. Encima de las bóvedas hay un gran desván que puede recorrerse desde el hastial hasta el cimborrio y desde aquí hasta la cabecera.

En 1945 se acometen importantes obras de consolidación y restauración bajo la dirección de los arquitectos Regino Borobio y Manuel Lorente.

El 9 de abril de 1949, el templo fue declarado Monumento Histórico Artístico.

En 1981, el arquitecto José Manuel Pérez Latorre dirige otra importante restauración del templo.

El día 11 de marzo de 2002 se publicó en el Boletín Oficial de Aragón la Orden por la que se completaba la declaración originaria de Bien de Interés Cultural de la Iglesia de Nuestra Señora del Portillo.

La Real Cofradía de Nobles del Portillo se ha ocupado y administrado el templo desde sus orígenes hasta su transformación en Parroquia en 1902(escindiéndola de la de San Pablo). Boletín Oficial Eclesiástico Nº XLI.

Capilla de la Anunciación y Mausoleo de las Heroínas

La capilla de la Anunciación, convertida en Mausoleo de las Heroínas de los Sitios de Zaragoza desde el 15 de junio de 1908, custodia, en el muro derecho, los restos de Agustina Zaragoza y Doménech, Casta Álvarez Bravo y Manuela Sancho Bonafonte, y guarda la memoria de cuantas mujeres murieron en la defensa de la ciudad frente a las tropas napoleónicas entre el 15 de junio de 1808 y el 20 de febrero de 1809.

La capilla, obra del arquitecto Ricardo Magdalena, se situó a la derecha del presbiterio, en un amplio espacio cubierto con cúpula, cuenta con el retablo de su advocación diseñado por el escultor Carlos Palao Ortubio y realizado por Jaime Llunch y Antonio Torres. Los relieves laterales, obra de Dionisio Lasuén y ejecución de Fructuoso Orduna, representan a las heroínas en escenas de lucha, atención a los heridos y evacuación de enfermos durante Los Sitios, destacando entre ellos la imagen de la beata Madre María Rafols. A la derecha el mausoleo donde reposan los restos de Agustina de Aragón, Casta Álvarez y Manuela Sancho. Un cuarto nicho estaba destinado a la Madre Rafols, pero sus restos reposan en la casa general de la Congregación a escasos metros de la Iglesia de Nuestra Señora del Portillo.

El rey Alfonso XIII presidió el traslado de los restos de las heroínas a su ubicación definitiva el 15 de junio de 1908.

En este viaje SM D. Alfonso XIII concedió a la ciudad de Zaragoza el título de “Inmortal”.

El 29 de octubre de dicho año, los Reyes D. Alfonso XIII y Dª Victoria Eugenia estuvieron en Zaragoza de nuevo para inaugurar la Capilla mausoleo de las Heroínas de los Sitios. Se trata de uno de los primeros proyectos para el Centenario de los Sitios de Zaragoza, pues se decidió su construcción en marzo de 1907.

Desde entonces la Real Cofradía de Nobles del Portillo ha velado por la custodia de los restos mortales de las Heroínas de los Sitios de la también desde entonces “Inmortal” Ciudad de Zaragoza

Nuestra Señora la Santísima Virgen del Portillo

Capilla de la Anunciación

Iglesia de Nuestra Señora del Portillo

Mausoleo de las Heroínas

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